A lo largo de la historia urbana han surgido modelos que abogan por la cercanía y la accesibilidad como pilares fundamentales de la planificación urbana.
Este recuento histórico nos invita a explorar la evolución de estas ciudades de proximidad para tener una visión más amplia del concepto y conocer sus características y algunos proyectos concretos que se han implementado en ciudades como Melbourne, Portland y París.
Desde los primeros asentamientos hasta las innovadoras propuestas contemporáneas, este repaso nos sumerge en un mundo donde la cercanía no solo es una característica de tiempo y distancia, sino un principio rector que moldea la vida urbana de manera significativa.
Las ciudades mediterráneas
Para comenzar este recuento histórico que busca explorar los modelos de proximidad existentes, es necesario remitirse a las ciudades mediterráneas tradicionales.
Su rica historia y características geográficas distintivas, han dado forma a lo largo de los siglos a un modelo urbano denso, compacto y con usos mixtos. Sus asentamientos históricos construidos frecuentemente en colinas para aprovechar la topografía y ofrecer defensa natural, reflejan la necesidad de conservar el espacio en áreas con recursos limitados.
Las calles estrechas y sinuosas caracterizan el diseño urbano, creando laberintos que cuentan la historia del desarrollo orgánico de la ciudad, mientras que las plazas, rodeadas de edificios con fachadas continuas, se destacan como puntos centrales de actividad social y cultural.
La adaptación al clima es una herencia de las ciudades mediterráneas que se refleja en la arquitectura vernácula y el diseño urbano, con elementos como patios interiores, persianas y fuentes de agua utilizados para proporcionar sombra, refrigeración y alivio del calor.
La interacción con el entorno natural y la vida al aire libre son fundamentales en la vida mediterránea. Así como las calles peatonales, plazas y cafés que fomentan parte de la cultura y promueven la socialización y la apreciación del clima. Es así como este modelo será el primer referente de ciudad de proximidad que comparte múltiples características con los que se expondrán a continuación.
Si bien este modelo surgió de manera orgánica y fue el predominante por siglos, con el crecimiento de las ciudades y de la población resultó necesario planear de manera organizada la expansión y desarrollo de los centros urbanos.
Fue así como comenzaron a surgir diversas corrientes y teorías sobre cómo debe organizarse el territorio.
Aquí se expondrán algunas que defienden la proximidad como característica fundamental para planear las ciudades.
Ciudad Jardín
A finales del siglo XIX el urbanista británico Ebenezer Howard, propuso la creación de comunidades autosuficientes que ofrecieran una alternativa equilibrada entre la vida en la ciudad y en el campo, a esto lo llamó Ciudad Jardín.
En su visión, cada Ciudad Jardín estaría rodeada por un cinturón verde agrícola para proporcionar alimentos locales y un ambiente rural.
Dentro de este cinturón verde, la ciudad estaría dividida en áreas residenciales, industriales y comerciales, todas interconectadas por un diseño de calles y caminos que favorece la movilidad peatonal y el acceso fácil a los servicios esenciales.
Esta propuesta ya contemplaba descentralizar las ciudades y tener varios núcleos conectados entre sí por medio del ferrocarril. Cada uno de dichos núcleos debía tener no más de 32.000 habitantes, 400 hectáreas de suelo urbano y 2.000 hectáreas de suelo agrícola a su alrededor.
Este modelo buscaba proporcionar un entorno más saludable y equitativo para los residentes, combinando la eficiencia de las áreas urbanas con la naturaleza del entorno rural.
La propuesta de Howard tenía una visión holística, donde también promovía la participación ciudadana, permitiendo a los residentes influir en la toma de decisiones a nivel local. Una de las medidas que proponía era que los beneficios generados por la tierra fueran utilizados para financiar las infraestructuras y servicios comunes de la ciudad. Las ganancias adicionales podrían ser destinadas a mejorar y expandir otras Ciudades Jardín.
Es así como este modelo desde el comienzo contemplaba una ciudad más equitativa, donde la cooperación jugaba un papel fundamental.


Fuente: Howard, Ebenezer, To-morrow: A Peaceful Path to Real Reform, London: Swan Sonnenschein & Co., Ltd., 1898.
Unidad vecinal
Más adelante, a finales de la década de 1920, surgió el concepto de Unidad Vecinal propuesto por Clarence Perry. Este urbanista sociólogo planteó la necesidad de tener una unidad intermedia entre la ciudad y la residencia con el fin de reforzar el sentido de comunidad y como herramienta para el planeamiento urbano. Para esto, propuso algunos principios de diseño para esta unidad básica de tejido urbano que, junto a otras unidades vecinales, conformarían los barrios.
Para determinar su tamaño, el criterio principal era que los residentes pudieran acceder fácilmente caminando a servicios y equipamientos, por lo que se utilizó como punto de referencia la escuela primaria. Además, esta unidad debía contar con un sistema de espacios abiertos que satisficiera las necesidades particulares de los usuarios, donde se incluían áreas recreativas y parques pequeños.
Todo esto estaría conectado por un sistema de calles interiores que facilitara la circulación exterior y desincentivara el uso del carro al interior. No obstante, se proponía también que los límites de la Unidad Vecinal contaran con vías lo suficientemente amplias para facilitar el tráfico externo. En cuanto al uso del suelo, se planteaba que las áreas institucionales debían estar ubicadas en el centro y debían cubrir las necesidades de la unidad.
Mientras que las áreas comerciales se debían localizar preferentemente en las intersecciones de las vías. Con base en estos principios Perry propuso unas Unidades Vecinales que, bajo el principio de proximidad, suplieran las necesidades básicas de los habitantes y reforzaran el sentido de comunidad.

Fuente: Perry, Clarence Arthur. “The Neighborhood Unit”. In Regional survey of New York and its environs, 1929, p. 20.
El legado de Jane Jacobs
Si bien estos dos modelos comenzaron a explorar diversas formas de planear una ciudad de proximidad, a mediados del siglo XX Jane Jacobs, una destacada escritora y activista urbana, introdujo nuevos factores a considerar en la planeación urbana.
Su obra “Muerte y vida de las grandes ciudades estadounidenses” (1961) contiene fundamentos teóricos que desafían la mentalidad del desarrollo moderno y es quizás el libro más influyente sobre planificación urbana y ciudades del siglo XX.
Su crítica a la planificación modernista de la época, argumentaba que la demolición de barrios enteros en nombre de la “renovación urbana”, conducía a la pérdida de identidad y cohesión social.
Jacobs destacaba la importancia de la diversidad y la mezcla de usos del suelo para crear ciudades saludables y vibrantes. Por este motivo, abogó de manera activa por la integración de viviendas, comercios e industrias en lugar de segmentar estas áreas.
Para Jacobs las calles eran espacios sociales cruciales, pues argumentaba que calles animadas, con aceras anchas y comercios locales, fomentaban la seguridad y la vitalidad comunitaria.
Además, defendió fervientemente la participación de las comunidades en la toma de decisiones sobre el desarrollo urbano, pues creía que los residentes locales debían tener una voz activa en la planificación de sus comunidades.
La influencia de Jane Jacobs en el planeamiento urbano ha sido duradera y significativa. Su enfoque centrado en las personas y la comunidad ha desafiado las tendencias modernistas que priorizan la segregación funcional y la intervención masiva en los barrios.
Las ideas de Jacobs han inspirado movimientos hacia una planificación más orgánica, donde se preserve el carácter histórico de las ciudades, y se le preste mayor atención a la escala humana en el diseño urbano.
El Nuevo Urbanismo
Su legado dejó huella en las teorías urbanísticas y sirvió como inspiración para la creación de un nuevo movimiento de diseño urbano conocido como Nuevo Urbanismo. Este movimiento surgió a comienzos de la década de los años 80 en Estados Unidos y fue liderado inicialmente por Andrés Duany y Elizabeth Plater-Zyberk.
El Nuevo Urbanismo buscaba crear hábitats ambientalmente amigables fomentando recorridos peatonales y diversificando las actividades económicas y tipologías edificatorias. Algunos de los principios que defiende son la peatonalización, la conectividad, la mezcla de usos y tipologías edificatorias, la arquitectura de calidad, y la recuperación de estructuras vecinales tradicionales.
Procurando así una vida saludable y feliz para sus habitantes y teniendo como punto de partida la escala humana. Si bien en su propuesta no se aborda concretamente el tema de la desigualdad social, sí se centra en mejorar la calidad de vida de los habitantes en diferentes zonas y a distintas escalas dentro de la ciudad.
Barrios de 20 minutos
Estos cambios de paradigma fueron calando en la sociedad y varias ciudades y estados alrededor del mundo decidieron apostar por un modelo urbano de proximidad. En el estado de Victoria, Australia, el concepto de Barrios de 20 minutos se implementó como principio fundamental para el Plan Melbourne 2017-2050 que es la estrategia de planificación a largo plazo del gobierno de Victoria y guía la forma en que la ciudad crecerá y cambiará hasta 2050.
Los Barrios de 20 minutos se plantean como objetivo vivir localmente y permitir que los habitantes puedan acceder a una amplia gama de servicios y actividades en 20 minutos de ida y vuelta desde sus casas, ya sea a pie, en bicicleta o en transporte público. La diversificación de usos, la mejora del transporte sostenible, el diseño de espacios públicos atractivos y el fomento de la economía local son elementos clave en la creación de barrios más accesibles, sostenibles y centrados en la comunidad.

Características de un Barrio de 20 minutos. Plan Melbourne 2017-2050. Fuente: https://www.planning.vic.gov.au/guides-and-resources/strategies-and-initiatives/20-minute-neighbourhoods
Plan de acción climática

Otro caso muy relevante al analizar cómo el urbanismo de proximidad puede contribuir a una sociedad más justa y equitativa, es el de Portland, en el estado de Oregón en Estados Unidos. Esta ciudad desarrolló un Plan de Acción Climática que ha sido conocido por su enfoque integral en la sostenibilidad y la equidad social. Esta hoja de ruta fue el resultado de más de dos años de investigación y participación de diversos actores y busca hacer realidad la visión de una sociedad próspera, educada, saludable y equitativa.
Estrategias integradas. Plan de Acción Climática de Portland. Fuente: https://www.portland.gov/bps/planning/about-bps/portland-plan
De igual forma intenta combatir la las disparidades de ingresos, el alto desempleo, la baja tasa de graduación de la escuela secundaria y preocupaciones ambientales. Para eso se exponen tres estrategias integradas que son la base para la alineación y la acción colectiva. Estas son: jóvenes educados y prósperos, economía próspera y asequible, y ciudad sana y conectada.
Ciudades de 15 minutos
Tras este recorrido, llegamos a la Ciudad de 15 minutos propuesta por Carlos Moreno e impulsada por la alcaldesa Anne Hidalgo en París. Moreno expone que esta propuesta nace de la inconformidad producida por la aceptación de las ciudades indignas y disfuncionales que han hecho que la población se acostumbre a un nivel de vida degradado.
A partir de ello, propone que las ciudades deben ser diseñadas, o rediseñadas, para que a 15 minutos caminando o en bicicleta las personas puedan tener acceso a lo que constituye la esencia urbana: el trabajo, la vivienda, la alimentación, la salud, la educación, la cultura y el ocio. Además, resalta tres características claves que debe tener este modelo:
1. El ritmo de la ciudad debe seguir el de los humanos, no el de los carros.
2. Cada metro cuadrado debe servir para muchos usos diferentes.
3. Los vecindarios deben diseñarse de manera que se pueda vivir, trabajar y prosperar en ellos sin tener que desplazarse constantemente a otros lugares.
Para lograrlo, propone cuatro pilares: la ecología, que contribuye a tener una ciudad verde y sostenible; la proximidad, que permite vivir cerca a otras actividades; la solidaridad, que se encarga de crear vínculos entre las personas; y la participación, que involucra activamente a los ciudadanos. Con esto como punto de partida, se pone en práctica este modelo en París fomentado la descentralización masiva, el desarrollo de nuevos servicios en cada uno de los distritos y la reducción del tráfico mediante el aumento de los carriles para bicicletas en espacios de ocio.
Además, se promueve la creación de nuevos modelos económicos para alentar a tiendas locales a construir más espacios verdes, transformando la infraestructura existente. Todo esto, en “un intento de reconciliar a la ciudad con los humanos que la habitan” como lo expresa Carlos Moreno.
Declaración por las Ciudades de 15 minutos y Territorios de 45 minutos
Con la pandemia del COVID-19 se hicieron más visibles los retos que presentan las ciudades dispersas e incrementó el interés internacional por las ciudades de proximidad. En ese contexto, desde Foro NESI iniciamos un proceso participativo para definir cómo podríamos adaptar este concepto o visión a la realidad española.
El resultado de este proceso fue la “Declaración por las Ciudades de 15 minutos y Territorios de 45 minutos” donde se aboga por la transformación de los entornos urbanos, buscando mejorar la vida de las personas de manera inclusiva y sostenible. Se destaca la necesidad de un urbanismo centrado en las personas y el planeta, promoviendo la escucha, la colaboración multiactor y el pensamiento sistémico.
La propuesta apunta hacia la creación de Ciudades de 15 minutos y Territorios de 45 minutos, modelos que fomentan la proximidad, la diversidad, la inclusión y la conexión, diseñados para facilitar las relaciones humanas y la interacción con la naturaleza. La iniciativa aboga por un urbanismo que promueva la igualdad de género, equidad y no exclusión, así como una gestión sostenible de recursos clave. Invita a repensar los lugares en los que vivimos y apoyar la transformación hacia modelos de vida más justos y sostenibles.
Conclusión:
A medida que exploramos los modelos de proximidad en la planificación urbana, desde las ancestrales ciudades mediterráneas hasta las visionarias propuestas de las Ciudades de 15 minutos, surge una narrativa poderosa que resalta la importancia de construir entornos urbanos centrados en las personas, la sostenibilidad y la inclusión.
Cada uno de ellos tiene características particulares que responden a un contexto concreto y es fundamental que al estudiarlos se tenga presente que no plantean una fórmula única replicable, sino que exponen una serie de principios que deben adaptarse a cada territorio. Estos modelos, arraigados en la historia y alimentados por la innovación, ofrecen un camino hacia ciudades más habitables, equitativas y resilientes.
Al abrazar la diversidad de ideas y perspectivas, podemos forjar un futuro urbano donde la proximidad no solo sea una característica física, sino también un vínculo que une a las comunidades en la búsqueda de sociedades más inclusivas y equitativas.
Si te interesa este tema y quieres más información, consulta nuestra web https://nesi.es/urbanismo-para-la-vida/ o escríbenos a urbanismo@nesi.es
Por Anamaría Londoño Giraldo, área de Urbanismo para la Vida en Foro NESI.
